Mi
nombre es Lena, soy una mujer independiente, liberal en el trabajo, en la actitud y no me
puedo quejar de cómo me va en la vida.
En
las semanas pasadas he tenido un reto, al que hasta ahora no me había enfrentado,
el resultado ha sido más que fantástico y es lo que hoy quiero compartir con
vosotros.
En
septiembre se casa Lali, mi mejor amiga y como su mejor amiga, me he encargado de organizar su
despedida de soltera y os lo voy a narrar a continuación..
Hoy
en día o lo haces de oído o entras en google, buscando ideas, yo sí algo tenía
claro, era que quería organizar una buena cena, buscar un local de Boys y una
discoteca dónde rematar la noche. Pero también buscaba algo original, algo que
nos diferenciara de otros grupos de despedida de soltera.
En
esta búsqueda en google, me tropecé con una web, que me sirvió de gran ayuda http://www.diverclimax.com/ para mí todo
un descubrimiento y la base de la organización de la fiesta.
Sí,
con el tema de las pollas bailarinas en
la cabeza, sé que no fui muy original, pero era algo que debía formar parte del
pack que cada una de nosotros llevaríamos puesto.
Decidimos llevar puestos taconazos,
bolsos grandes donde entrara nuestro pack y vestidos fáciles de quitar, en un
principio pensando en cómo iríamos después de la cena, lo que nunca imaginé fue
el fin de fiesta que la noche nos tenía preparada.
Pero
vamos al grano, durante la cena, éramos un grupo formal de chicas, la reserva
estaba hecha en un conocido restaurante de la calle Orense de Madrid, los Boys,
estaban situados en los bajos de Azca y la guinda del pastel era en Macumba, la conocida discoteca de la estación
de Chamartín.
En
el restaurante, lucimos sofisticación y saber estar, pero según entramos a los
Boys, se produjo nuestra transformación, nos quitamos los vestidos, nos
quedamos con los taconozos negros y nos quitamos nuestros elegantes vestidos
para sustituirlos por el picardías que habíamos
comprado en la web de Diverclimax.com ,
unos bonitos picardías en color negro, pero que con las luces del local, se
observaba que eran transparentes mostrando de forma sensual nuestra sexy lencería roja bajo el picardías.
Aquí
ya fuimos el objetivo de las miradas del resto de las chicas y por supuesto de
los chicos que realizaban él espectáculo. Por mi parte os puedo asegurar, que
nunca he tenido en mi mano una herramienta de ese tamaño, ni he tocado unas
nalgas con esa dureza, ni siquiera he visto una cara tan adorable.
Sí,
no os quiero mentir, cada cosa de uno, pero porque no fantasear y que todo era
de un solo chico, de un único Boys.
Ya
salimos calentitas del local, cuando fuimos a la discoteca, después de la
segunda copa, la novia y las chicas que estaban comprometidas se marcharon (Je
je je ). Obviamente todo estaba previsto, llevábamos un vestido tipo batita,
fácil de quitar y cuando salimos a la pista a bailar, una vez nos quedamos solas,
lo hicimos tal y como habíamos estado en los Boys, con el picardías, las luces estroboscópicas
de la discoteca, prácticamente nos mostraban en braguitas y sujetador.
Llevábamos
apenas unos segundos en la pista de baile, cuando ya estábamos rodeadas de
chicos, nosotras éramos cuatro, al final compartimos baile y confidencias con
un grupo de cinco tíos, más o menos de nuestra edad.
Dos
copas más tarde y después de algunos roces y besos, nos propusieron un final de
fiesta “diferente”, a mis amigas y a mí, y la verdad es lo que nos pedía el
cuerpo.
-¿Qué os parece si pedimos un taxi de esos
colectivos donde cabemos todos?
-Creo
que será lo mejor -dije yo, mostrando la copa -¿pero
eso donde se encuentra ahora?
-Por
eso no te preocupes, es un amigo nuestro.
-¿Amigo,
amigo? - pregunto Lara, con cara libidinosa.
-Realmente
uno más.
-Entonces
seis, para cuatro -replico Mara.
-¿Algún
problema?
-Creo
que por nosotras no, pero…
Aún
no sabíamos la sorpresas que nos depararía la noche, de entrada el taxista no
lo rifamos todas ¡Qué guapo era! , unas copas más, algo de música, unos bailes sexys,
besos, restregones, enculadas... yo en un momento me comía la boca con uno mientras
el taxista me rozaba por delante y otro
por detrás me enculaba, haciéndome sentir su inhiesta y dura polla contra mis
nalgas, minutos después empezó a desaparecer la ropa de nuestros cuerpos,
mientras el ambiente se iba calentando.
Eso
debió de ser el toque de queda, al igual que momentos antes había ido
desapareciendo la ropa, ahora desaparecía la gente; en parejas, en tríos, en
grupos, pero de eso si os apetece ya os hablo otro día.
Me
llamo Lena, acabo de volver a la estación de Chamartín a recoger mi coche que
lo deje el viernes por la noche, es mediodía del domingo, las piernas me
flojean, tengo agujetas en la boca, en los brazos, no me puedo sentar, y ando
con las piernas como la torre Eiffel, ha sido un fin de semana realmente
salvaje.
Autor
Curro Jiménez